¿Quieres tomar un buen café? Lo tenemos
El tiempo transcurría hacia la mitad del siglo XIX; estando en vigencia su cuarta década; en el valle con nombre “MOCOTIES” llamado así por una derivación del nombre de los indígenas que lo habitaron hubo un primer experimento poblacional en su zona Oeste, vecina al pié de monte del Páramo de La Negra; dicha fundación ocurrió en plena “Época Colonial”, y fue nominada Villa Bailadores -hoy simplemente BAILADORES- donde participaron españoles de apellido MORA, nominación ésta que será preciso tomar en cuenta más adelante…
Con el transcurrir del tiempo, gajos de ese primer asiento poblacional en el valle del Mocotíes, se extendieron río abajo, siguiendo la corriente de él, y nació el Cantón Villa de Tovar, -hoy simplemente Tovar-.
Más luego desde Villa Bailadores, buscando la confluencia de dos corrientes de aguas (El Mocotíes y la Quebrada de Mejías), más abajo de la Quebrada de “El Silencio”, partió un descendiente de español, quien tenía por nombre: JACINTO MORA RAMIREZ; en la zona buscada encontró algunos otros -del mismo origen- ya instalados, tales como Alejandro Chacón -quien fue uno de los primeros- Andrés Guerrero; José Ignacio Contreras, y otros. Más luego, después de una pasantía por Camagua, lo siguió su primo-hermano RAMÓN MORA GUERRERO. Un poco antes, un poco después, por el mismo motivo – o sea la búsqueda de las dos corrientes de aguas-, y originario del vecino País, arribó ESTEBAN JOSE PINTO VEGA, trayendo en sus alforjas semillas de café, con el propósito de buscar terreno apropiado para la plantación y cultivo de cafetos, basado en experiencia obtenida más allá del occidental límite del territorio patrio venezolano.
Italianos en Santa Cruz de Mora: Origen de nuevas raíces es mucho más que un libro de historia: es un relato vivo de migraciones, encuentros y memorias que aún palpitan en la identidad de los Andes venezolanos.
Desde la fundación de Santa Cruz del Carmelo hasta la llegada de los primeros inmigrantes sicilianos, el autor traza un puente narrativo entre dos mundos que se enlazaron por el trabajo, la fe y la esperanza de un futuro compartido. La obra recorre con detalle el legado de familias como los Paparoni, Bottaro y Santaromita, pioneros que, con esfuerzo y sacrificio, sembraron nuevas tradiciones en tierras fértiles y abrieron caminos de integración cultural.
Pero este libro no es solo un aporte historiográfico: es también una especie de relicario familiar que preserva la memoria íntima de los suyos. Así lo entendió su prologuista, Natalia Salcedo Paparoni, quien encargó esta edición con el propósito de salvaguardar un testimonio que une lo personal y lo colectivo, lo afectivo y lo comunitario.
Con un estilo cercano y a la vez riguroso, la narración rescata episodios poco contados y devuelve voz a protagonistas olvidados. Es, en definitiva, una invitación a descubrir cómo la historia local se entrelaza con la gran historia de dos naciones.
Un libro imprescindible para quienes desean comprender de dónde venimos, reconocer las huellas de nuestros ancestros y valorar la riqueza que nace del encuentro entre culturas.